miércoles, 30 de diciembre de 2009

Se acaba 2009, vamos a empezar

Hemos lanzado la revista Ciudad Sostenible (ya va por el tercer número) en un año de decepción global sobre el cambio global con la misma empanada mental (y global) de siempre. ¿Hay esperanza para 2010? ¿Estamos en el buen camino? Quizás nos falte un momento, tan sólo un instante, para frenar, reflexionar y parar para pensar sobre qué estamos haciendo con nuestro Planeta, con nuestras vidas y, sobre todo, con las vidas de esos 1.200 millones de seres humanos que viven en la pobreza más absoluta. Los efectos del calentamiento global serán, principalmente, nuevas dificultades para esos millones de personas hambrientas, pero también para el conjunto de la humanidad. Debemos pensar en desmaterializar el desarrollo, darnos cuenta de que -como hacen los japoneses- a veces menos es más y que con muchas menos de las cosas que nos rodean también podemos vivir bien, quizás mejor. Mira a tu alrededor, recapacita. Sin solidaridad el mundo tiene fecha de caducidad. Espero que en 2010 la humanidad dedique un momento, aunque sólo sea un pequeño momento, a buscar el principio de una nueva forma de ver, mirar y sentir. Feliz año nuevo.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Copenhague, el nuevo Yalta

Dijo recientemente Jeremy Rifkin; "si no somos nosotros ¿quién?, y si no es ahora ¿cuándo?". El quién es evidente, porque paga quien comete el delito, quien arrastra la culpa. El cuándo es ayer. Visto lo visto, en Copenhague no se está debatiendo ni el quién, ni el cuándo ni el cómo combatiremos el cambio climático y sus consecuencias. En Copenhague se está debatiendo, detrás de las cámaras y sin luz ni taquígrafos, el nuevo modelo económico emergente que se dibuja para lo que queda de siglo XXI, y queda mucho. Se debate sobre cuotas de mercado, modelos de producción, sistemas energéticos y crecimientos del PIB. Se debate sobre transferencia tecnológica a los países en desarrollo para que éstos posean economías más limpias, pero también más estables e interconectadas con el resto del mundo (léase economías estables como sinónimo de mercados internos de consumo más potentes o como más mercado para las grandes empresas). Todos los ciclos socio-económicos terminan (o empiezan) con un gran akelarre del poder donde el mapa del mundo se redibuja. ¿Es Copenhague el verdadero heredero de la reunión de Bretton Woods, de la Conferencia de Yalta o del Tratado de Versalles? En realidad, y una vez más, el mundo está en guerra, aunque ésta no sea tan tangible y sus trincheras estén más en los mercados financieros que en Verdun.