miércoles, 30 de diciembre de 2009
Se acaba 2009, vamos a empezar
jueves, 17 de diciembre de 2009
Copenhague, el nuevo Yalta
viernes, 27 de noviembre de 2009
¿Olerá a podrido en Dinamarca?
viernes, 30 de octubre de 2009
La factura de la discordia

Es tan urgente evitar que los países emergentes adopten nuevos modelos de crecimiento libres de carbono como que los países industrializados se hagan cargo de la factura de todo lo emitido hasta hoy.
Que las crecientes consecuencias del cambio climático que ya estamos padeciendo hoy, aquí y ahora son producto de las emisiones de gases de efecto invernadero realizadas durante los últimos 50 ó 60 años por los países industrializados y no por lo que en un futuro vaya a contaminar China, la India o Brasil es algo que resulta de una evidencia palmaria, a no ser que creamos que el tiempo es una dimensión manipulable.
En los últimos 50 años las emisiones de gases de efecto invernadero, GEI, han crecido de manera desmesurada, a la vez, por ejemplo, que se acentuaba la brecha social entre países ricos y países pobres, y al tiempo que se iban sumando más millones de personas al colectivo de quienes no tienen nada para comer a diario (ya son 1.200 millones). Si hoy rozamos las 400 partículas por millón de GEI en la atmósfera es porque estos gases se han ido acumulando a lo largo de las últimas décadas. Y si ya empezamos a sufrir más tifones, huracanes, períodos de sequía o lluvias irregulares es por esa acumulación de GEI que acentúan el efecto invernadero ¿Quiénes nos han llevado esta situación límite? No China, ni la India, ni Polonia.
Dos amigos se acaban de dar una opípara comida en un restaurante de lujo. En los postres, llega un tercer amigo que se sienta en la mesa con ellos pero sólo toma un café. Cuando el camarero trae la cuenta, que asciende a 250 euros, los dos amigos con el estómago lleno de ricos manjares responden: “Bueno, ¿pagamos entre los tres, no?
lunes, 26 de octubre de 2009
nueva etapa para las ciudades
Que las ciudades españolas están en un proceso de cambio, en un momento especialmente crítico donde se juegan parte de su futuro, es alo que resulta evidente, y a las realidades me remito para sustentar esta apreciación. La mayoría de ellas están en plena búsqueda de modelos sostenibles que reviertan una tendencia anquilosada durante décadas donde el principal objetivo era crecer y aumentar su “músculo” poblacional como impulsor de la economía y el consumo. Tras varios años en los que las ciudades medianas se pusieron en valor a través de proyectos de recuperación de los cascos urbanos, la peatonalización de los centros históricos o la puesta en valor de los patrimonio histórico-culturales, ahora ha llegado el momento de dar una nueva vuelta de tuerca y definir el espacio que cada ciudad quiere ocupar en un espectro cada vez más competitivo y global. Es en este punto donde el camino se “ha profesionalizado”, pues cada vez son más las ciudades que creen y confían en los planes estratégicos y en las capacidades profesionales de los urbanistas para desplegar dichos planes. Urbanistas que, por otro lado, no han estado en España precisamente en la primera línea del diseño de las ciudades. Ejemplos hay muchos, pero lo importante quizás no sea cuántas ciudades confían ya sus planes a expertos en urbanismo, sino el hecho de que se ha iniciado una nueva mirada sobre el crecimiento de las ciudades en la que los profesionales de diferentes disciplinas (no sólo urbanistas, también arquitectos, paisajistas, sociólogos, ambientólogos, etc.) ya tienen voz y voto. Sin duda, la gestión de las ciudades seguirá siendo de aquellos políticos que hayan sido elegidos democráticamente en las urnas, pero cada vez son más los gestores políticos que delegan el diseño de sus urbes a especialistas multisectoriales. Si las ciudades son un hecho complejo ¿por qué no abrir el debate sobre cómo queremos diseñarlas?
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Ls soluciones se demuestran...¡volando!

Una de las informaciones más llamativas que están surgiendo de la cumbre sobre cambio climático de Naciones Unidas que se celebra en Nueva York (días 23-24 septiembre 2009) es aquella que han generado las compañías aéreas: están dispuestas a reducir el 50% de sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para el año 2050 sobre los niveles del año 2005. Esto significará, con toda probabilidad, un incremento de los precios de los billetes. El que viaje en avión, tendrá que pagar más. Alguien lo expresaba perfectamente hace unos días: si una línea aérea tiene que repercutir en los precios su emisión GEI a la atmósfera, ninguna empresa de aviación podrá ya ofrecer billetes ida y vuelta de Madrid a Londres por 20 euros.
Esto provoca dos reflexiones, la primera más de orden social y la segunda de una magnitud económica. Vayamos con la primera y dejemos la segunda (especialmente el papel de China frente al cambio climático y su política expansiva y neocolonial en países africanos y de América Latina para asegurarse materias primas y fuentes de energía) para otro comentario.
¿Es posible, necesario, bueno o enriquecedor que todos podamos viajar en todo momento y a todos los países del mundo? La bajada de precios por la guerra comercial y la liberalización del sector aéreo, entre otros motivos, ha provocado que cualquier occidental tenga la posibilidad económica (en mayor o menor grado) de realizar viajes transcontinentales o cruzarse medio mundo para disfrutar de un safari fotográfico en África o de una playa virgen en Indonesia. Una vez más, deberíamos preguntarnos sobre si estamos utilizando con raciocinio los recursos o si, por el contrario, nos dejamos llevar, sencillamente, por lo que nos marca el mercado, los balances de las empresas y las leyes de la competencia. ¿Qué “nos pone de moda” Costa Rica? ¡Pues todos a Costa Rica! Dicho de otro modo (y vaya por delante que viajar es lo mejor que puede hacer una persona para ampliar su conocimiento del mundo, de la vida y de sí mismo), es magnífico que el avance científico-tecnológico nos permita volar como los pájaros y que vivamos en un mundo donde existe la posibilidad de coger un avión y aterrizar horas después en Tokio o San Francisco, pero siempre que esto tenga su “precio justo”, incluyendo claro está elementos que hasta ahora el sector empresarial de las compañías aéreas no había contemplado como, por ejemplo, la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera. Por cierto que con el transporte terrestre pasa lo mismo ¿cómo es posible que un litro de Coca-Cola sea más caro que uno de gasolina? O para ser más exactos ¿cómo es posible que la gasolina sea más barata que un refresco?
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Ciudades, lugares y buena literatura

La revisión de la obra de Jan Morris es siempre un agradable regreso a las lecturas de viajes. Con una vida ya de por sí apasionante, el libro “Un mundo escrito” compendia la mayoría de las crónicas que Morris escribió para el periódico inglés The Guardian, así como resúmenes de otros libros suyos y artículos de prensa. Morris fue testigo de los acontecimientos más destacados en la historia de la segunda mitad del siglo XX, comenzando por un hecho de primer orden: él (después de los años 70 se convertiría en “ella” tras la operación de cambio de sexo) formaba parte de la primera expedición que coronó el Everest. Morris, en calidad de corresponsal del diario Times, estuvo en el campo base a 6.100 metros de altitud mientras Hilary y Norgay atacaban con éxito la cima más alta del mundo. Desde entonces, allá por 1953, es fácil imaginar la vida de Jan Morris, cuyas descripciones de las ciudades que visitaba son de altísima calidad tanto desde una perspectiva literaria como de su valía informativa bajo el formato de reportajes de viajes.
El libro narra las percepciones del autor/autora a lo largo de las décadas de los 50, 60, 80 y 90. Muy recomendables son, por ejemplo, sus reportajes de Cuzco, Ghana, Singapur o Leningrado. Su libro es también una mirada inteligente a los cambios en el mundo, desde la independencia de los países africanos en los años 50 y 60 hasta las historias que provocó la Guerra Fría en lugares tan dispares como las capitales europeas y el sudeste asiático. Y todo, narrado desde la comprensión global que siempre han tenido los ingleses del Mundo, especialmente de aquellos lugares que pertenecieron a su imperio durante los siglos XIX y XX o que tuvieron (muchos siguen teniendo) fuertes lazos económicos con la metrópoli, con la gran ciudad de Londres (Un Mundo escrito. Jan Morris. Editorial RBA. 2007).
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Nueva revista Ciudad Sostenible

Ya está a punto de salir el número 2 de la revista CIUDAD SOSTENIBLE. Tal y como ocurriera en su número 1, en esta ocasión el lector podrá tener de nuevo una visión general de muy diversas temáticas que giran en torno al hecho urbano y a las soluciones sostenibles para las ciudades del siglo XXI. Estamos preparando un amplio reportaje sobre las ecociudades más importantes de España y un análisis en profundidad sobre la reunión COP 15 del próximo mes de diciembre en Copenhague en el que incluiremos una entrevista a Teresa Ribera, Secretaria de Estados de Cambio Climático y la opinión de expertos como Joaquín Nieto. También abordaremos la rehabilitación del casco viejo de Londres, la renovación de los sistemas de transporte en Lima (Perú), el Plan estratégico de la ciudad de Cuenca (su autor es Pablo Vaggione, uno de nuestros habituales colaboradores) y el tema del paisajismo urbano, que será tratado por nuestros compañeros del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE). Según se vaya acercando el cierre, ya iremos adelantando más contenidos (si quieres contactar: info@ciudadsostenible.eu)
lunes, 31 de agosto de 2009
Se acerca Copenhague
- Acordar un tratado climático fuerte y legalmente vinculante para el periodo posterior a 2012, con el fin de mejorar el Protocolo de Kioto y acordar un nuevo Protocolo de Copenhague.
- Asegurar que las emisiones globales de CO2 alcancen un máximo antes de 2017 y empiecen a disminuir rápidamente, con el objetivo de lograr una reducción del 80% de las emisiones para 2050 respecto a los niveles de 1990.
- Acordar la descarbonización de las economías de los países desarrollados para 2050, empezando por reducir sus emisiones en un 40% para 2020 respecto a los niveles de 1990.
- Facilitar la transición hacia una economía baja en carbono en países en desarrollo, aportando 160.000 millones de dólares anualmente para financiar medidas de adaptación y mitigación del cambio climático y dándoles acceso a tecnologías limpias.
- Apoyar acciones inmediatas para la adaptación al cambio climático en los países en desarrollo.
- Apoyar el objetivo deforestación neta cero para 2020.
viernes, 28 de agosto de 2009
La lucidez de Víctor Viñuales

Una vez más, hoy he tenido ocasión de releer la intervención en la sesión inaugural de CONAMA 2008 de Víctor Viñuales, director de la Fundación Ecología y Desarrollo. Es, sin duda, un discurso sintético, pero muy abarcador, en el que ofreció directa y claramente las claves para afrontar el cambio que necesitamos. Viñuales convierte el "Sí, podemos" de Obama en un "sí, podemos, pero siempre que todos sumemos esfuerzos y colaboremos para provocar el cambio". Decía Viñuales: "Es tiempo de construir un modelo de desarrollo en el que la economía, la ecología y la justicia vayan de la mano y no estén divorciadas como hasta ahora Necesitamos un modelo de desarrollo que sea bueno para los peces, para nosotros, para la gente que vive e el sur, para los niños que no han nacido...para todos. este es el reto, porque no estamos sólo ante una crisis económica, sino también ante una crisis ambiental y social". En mi opinión, ésta es la visión adecuada, ahora que, según muchos expertos, las agendas políticas, económicas y medioambientales están más cerca que nunca. Sin duda, nos acercamos al cambio de paradigma. La pregunta es ¿qué nuevo modelo queremos construir? ¿sobre qué principios? ¿qué papel ha de jugar la sociedad civil?
