jueves, 17 de diciembre de 2009

Copenhague, el nuevo Yalta

Dijo recientemente Jeremy Rifkin; "si no somos nosotros ¿quién?, y si no es ahora ¿cuándo?". El quién es evidente, porque paga quien comete el delito, quien arrastra la culpa. El cuándo es ayer. Visto lo visto, en Copenhague no se está debatiendo ni el quién, ni el cuándo ni el cómo combatiremos el cambio climático y sus consecuencias. En Copenhague se está debatiendo, detrás de las cámaras y sin luz ni taquígrafos, el nuevo modelo económico emergente que se dibuja para lo que queda de siglo XXI, y queda mucho. Se debate sobre cuotas de mercado, modelos de producción, sistemas energéticos y crecimientos del PIB. Se debate sobre transferencia tecnológica a los países en desarrollo para que éstos posean economías más limpias, pero también más estables e interconectadas con el resto del mundo (léase economías estables como sinónimo de mercados internos de consumo más potentes o como más mercado para las grandes empresas). Todos los ciclos socio-económicos terminan (o empiezan) con un gran akelarre del poder donde el mapa del mundo se redibuja. ¿Es Copenhague el verdadero heredero de la reunión de Bretton Woods, de la Conferencia de Yalta o del Tratado de Versalles? En realidad, y una vez más, el mundo está en guerra, aunque ésta no sea tan tangible y sus trincheras estén más en los mercados financieros que en Verdun.

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