lunes, 26 de octubre de 2009

nueva etapa para las ciudades

Que las ciudades españolas están en un proceso de cambio, en un momento especialmente crítico donde se juegan parte de su futuro, es alo que resulta evidente, y a las realidades me remito para sustentar esta apreciación. La mayoría de ellas están en plena búsqueda de modelos sostenibles que reviertan una tendencia anquilosada durante décadas donde el principal objetivo era crecer y aumentar su “músculo” poblacional como impulsor de la economía y el consumo. Tras varios años en los que las ciudades medianas se pusieron en valor a través de proyectos de recuperación de los cascos urbanos, la peatonalización de los centros históricos o la puesta en valor de los patrimonio histórico-culturales, ahora ha llegado el momento de dar una nueva vuelta de tuerca y definir el espacio que cada ciudad quiere ocupar en un espectro cada vez más competitivo y global. Es en este punto donde el camino se “ha profesionalizado”, pues cada vez son más las ciudades que creen y confían en los planes estratégicos y en las capacidades profesionales de los urbanistas para desplegar dichos planes. Urbanistas que, por otro lado, no han estado en España precisamente en la primera línea del diseño de las ciudades. Ejemplos hay muchos, pero lo importante quizás no sea cuántas ciudades confían ya sus planes a expertos en urbanismo, sino el hecho de que se ha iniciado una nueva mirada sobre el crecimiento de las ciudades en la que los profesionales de diferentes disciplinas (no sólo urbanistas, también arquitectos, paisajistas, sociólogos, ambientólogos, etc.) ya tienen voz y voto. Sin duda, la gestión de las ciudades seguirá siendo de aquellos políticos que hayan sido elegidos democráticamente en las urnas, pero cada vez son más los gestores políticos que delegan el diseño de sus urbes a especialistas multisectoriales. Si las ciudades son un hecho complejo ¿por qué no abrir el debate sobre cómo queremos diseñarlas?

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