
La revisión de la obra de Jan Morris es siempre un agradable regreso a las lecturas de viajes. Con una vida ya de por sí apasionante, el libro “Un mundo escrito” compendia la mayoría de las crónicas que Morris escribió para el periódico inglés The Guardian, así como resúmenes de otros libros suyos y artículos de prensa. Morris fue testigo de los acontecimientos más destacados en la historia de la segunda mitad del siglo XX, comenzando por un hecho de primer orden: él (después de los años 70 se convertiría en “ella” tras la operación de cambio de sexo) formaba parte de la primera expedición que coronó el Everest. Morris, en calidad de corresponsal del diario Times, estuvo en el campo base a 6.100 metros de altitud mientras Hilary y Norgay atacaban con éxito la cima más alta del mundo. Desde entonces, allá por 1953, es fácil imaginar la vida de Jan Morris, cuyas descripciones de las ciudades que visitaba son de altísima calidad tanto desde una perspectiva literaria como de su valía informativa bajo el formato de reportajes de viajes.
El libro narra las percepciones del autor/autora a lo largo de las décadas de los 50, 60, 80 y 90. Muy recomendables son, por ejemplo, sus reportajes de Cuzco, Ghana, Singapur o Leningrado. Su libro es también una mirada inteligente a los cambios en el mundo, desde la independencia de los países africanos en los años 50 y 60 hasta las historias que provocó la Guerra Fría en lugares tan dispares como las capitales europeas y el sudeste asiático. Y todo, narrado desde la comprensión global que siempre han tenido los ingleses del Mundo, especialmente de aquellos lugares que pertenecieron a su imperio durante los siglos XIX y XX o que tuvieron (muchos siguen teniendo) fuertes lazos económicos con la metrópoli, con la gran ciudad de Londres (Un Mundo escrito. Jan Morris. Editorial RBA. 2007).

No hay comentarios:
Publicar un comentario